MI CIUDAD CALIPSO
Nací en tierras ricas y mestizas. Nací en un lugar deseado por muchos habitantes, pero esto… yo no lo sabía.Durante un largo tiempo escuché el canto de otra ciudad, una y otra vez tuve deseos de escapar a ella, a los brazos de un lugar que me cantaba al oído ser mi ciudad, mi lugar, el jardín secreto donde encontraría el árbol de la sabiduría. Finalmente y envuelta en uno de aquellos cantos allí fui, a ciudad Calipso.
Con sus sencillos embrujos me cautivó, día tras día me envolvía una bruma anestesiadora que alelaba mis sentidos y me hacía estar bien allí, sentirme unida a aquella ciudad de ensueño. Pero casi sin querer iba descubriendo que Calipso era tan fatua como el sopor de la bruma que poco a poco me abrazaba más y más. Veía que me engañaba con sus acertados encantos para que no me fuera. No era yo quién buscaba a Calipso, sino Calipso quien necesitaba de mí y del resto de sus presas que allí habitaban para seguir existiendo y ser eterna.
Tras una dura lucha conseguí huir de allí, como venganza Calipso me canta cada día con más fuerza que antaño; y cada vez que su melodía cala en mi corazón quiero ir a verla, quiero ir a mi ciudad Calipso. Pero finalmente consigo resistir la tentación.
Ahora ya no la escucho cantar, y es que de Calipso no sólo huí yo, sino mis deseos, mis ideas y otros habitantes queridos. La recuerdo con añoranza, me alegro de haberla conocido, pero lo que más me entusiasma de todo es que no sea mi ciudad Calipso, sino un lugar más.

